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Larreta, la incógnita sobre la segunda ola y la espera de meses “muy duros”

Mientras él mismo termina de recuperarse del Coronavirus, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta no tiene intenciones de sumar restricciones en la Ciudad. En estas semanas, junto a su equipo de Salud, observó una aceleración de los contagios de manera pronunciada pero, a pesar de ello, prefiere esperar.

El ministro Fernán Quirós le explicó en estos días que no está claro todavía si bajará sustancialmente o si este alza se sostendrá. “Hay que esperar a la semana próxima y ver los números”, le planteó. En especial, Quirós busca entender si esta suba exponencial se debe a la llegada anticipada de la segunda ola o no.

Según los cálculos que habían realizado en diciembre, los epidemiólogos que asesoran a Larreta habían planificado la segunda ola para marzo.

En lo que refiere a datos duros, en la Ciudad resaltan que apenas la ocupación en terapia intensiva es de 31,1%; mientras que las camas moderadas están en un 17,7%, según números al 12 de enero. Esto supone que aún el sistema sanitario público está lejos del colapso a pesar del incremento de contagios. La tasa de mortalidad se mantiene: 3,2%.

¿A qué se debe esto? En Salud explican que el 30% de los nuevos infectados son jóvenes menores de 29 años. Y que, por ello, no requieren asistencia hospitalaria. “El problema es el vínculo familiar de esos jóvenes. Por eso queremos esperar cómo termina esa situación que se está dando para determinar si estamos atravesando ya la segunda ola”, apunta a PERFIL una fuente porteña.

En el caso de los que deben testearse por haber salido de vacaciones, los números indican que solo el 2% da positivo. Ahora bien, en total, entre todas las estrategias de testeo, se analizan unas 15 mil personas por día, de las cuales entre 8 y 9 mil diarios son turistas. Este dato implica que se triplicaron los testeos en la Ciudad con respecto al 2020. “Estamos encontrando asintomáticos y gente que antes no se detectaba”, sentencian en la Ciudad.

Paralelamente, el jefe de Gobierno no quiere saber nada con volver a las restricciones. Se lo expresó a sus funcionarios pero también al Gobierno. “No hay margen de acción para cerrar comercios o ramas de la industria”, sintetizan en Uspallata, la sede gubernamental. Lo único que se acompañó fue la restricción de 1 a 6 de la mañana de los comercios, bares y restaurantes. Pero Larreta fue enfático: no quería, ni quiere, que se restrinja la circulación ni volver al sistema de permisos para viajar. A pesar de ello, el sistema público de transporte continúa siendo para personal esencial y quienes tengan un permiso. Por ello, colectivos y subtes funcionan por debajo del 50% de su capacidad, según datos oficiales. En este contexto, la suba ostensible de bicicletas en vía pública ya es un motivo de alegría en medio del caos que supuso la pandemia.

ES/MC

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