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Kyrie Irving, la estrella díscola de la NBA que no aparece por ningún lado

Declarado terraplanista, aunque tiempo después se desdijo. Autor del tiro que les dio a Cleveland Cavaliers y LeBron James el anillo en 2016. Purificador espiritual de canchas. Campeón olímpico. Opositor a la vuelta de la NBA en la burbuja de Orlando. Seis veces All-Star, rookie del año y MVP del Mundial 2014, que ganó. Polémico. Talentoso. Y… Desaparecido. Kyrie Irving es una de las personalidades más complejas de describir en la mejor liga de básquet del mundo y por estas horas en su equipo, los Brooklyn Nets, no tienen idea de dónde está.

En los últimos cinco partidos de su equipo, Irving estuvo ausente. No juega desde el 5 de enero, cuando Brooklyn venció a un rival de jerarquía como Utah por 34 puntos. Hasta el momento disputó tan sólo 7 de los 13 partidos de los Nets, y si bien hizo un aporte valioso con promedios de 27,1 puntos, 6,1 asistencias, 5,3 rebotes y 1,6 robos, su presencia tampoco fue garantía de éxito: Brooklyn ganó 4 y perdió 3 partidos con él en la cancha.

Más allá de los resultados, está claro que es una pieza determinante para el éxito del equipo. Es la gran figura junto a Kevin Durant. Ambos llegaron a mediados de 2019 con el objeto de posicionar a los Nets como candidatos al título y sin dudas que con esos dos nombres lo son.

Sin embargo, Irving jugó tan sólo 20 partidos en su campaña inicial, que se vio concluida a causa de una lesión en un hombro que se terminó operando.

Ahora, por el contrario, no hay lesión alguna que impida su participación. Los reportes oficiales hablan de “razones personales“, pero no hay ningún dato concreto y lo poco que se ha dicho no parece muy alentador.

Irving y Durant, a mediados de diciembre. Todo cambió en los últimos días. Foto EFE

Irving y Durant, a mediados de diciembre. Todo cambió en los últimos días. Foto EFE

El primer faltazo de Irving fue el pasado jueves 7 de enero, cuando Brooklyn debía enfrentar a los Philadelphia 76ers. La noche del partido, el entrenador de los Nets, Steve Nash, no tuvo inconvenientes en admitir lo que ocurría: dijo que no sabía por qué el base se había ausentado y reconoció que le mandó un mensaje pero no obtuvo respuestas por parte de él.

Aquel encuentro se disputó justo un día después de los escándalos que se vivieron en el Capitolio estadounidense, prácticamente tomado por manifestantes favorables a Donald Trump, y dos días luego de que se confirmara que no se presentarían cargos criminales contra el policía que baleó a Jacob Blake, uno de los casos que hizo que la comunidad afroamericana pusiera el grito en el cielo.

¿Puede tener que ver la ausencia con el sentir de Irving respecto a la desigualdad racial?

El nacido en Australia en 1992 fue uno de los jugadores más comprometidos con las luchas en favor de la justicia racial y social en Estados Unidos. Incluso estuvo en contra de reanudar la temporada en la burbuja de Orlando porque consideraba que los jugadores eran utilizados como una “distracción” y él quería que se enfocaran en mostrar la problemática que vive permanentemente la comunidad negra en su país.

Sin embargo, que sus faltazos tengan que ver con eso es por el momento una mera conjetura y será casi imposible obtener una declaración del propio Irving porque ya avisó que no hablará con la prensa, lo que hizo también que la NBA lo multara ya que está obligado a comparecer ante los medios.

Ahora, el base está siendo investigado por la NBA porque surgieron materiales fílmicos en los que se lo ve festejando el cumpleaños de su hermana -la propia mujer subió videos a las redes sociales- y él aparece en medio de un gran número de personas, violando todos los protocolos que exige la NBA para evitar los contagios de COVID-19.

Irving es uno de los jugadores de personalidad más compleja dentro de la NBA. Dueño de un talento descomunal, desequilibrante como pocos en el uno contra uno, buen asistidor, gran tirador y dueño de un arsenal y un repertorio amplísimo, fue pieza clave para que LeBron James cumpliera su misión de sacar campeón a Cleveland en 2016.

Sin embargo, desde su mudanza a Boston, en 2017 y tras múltiples reportes que daban cuenta de una mala relación con la máxima estrella de la NBA, nunca pudo estar a la altura de las expectativas que su figura despertó.

Sí desde el rendimiento individual, porque cada vez que entra a la cancha hace estragos, pero no desde lo físico (sufrió lesiones varias) ni desde lo colectivo.

En mayo de 2019 un jugador de los Celtics que prefirió mantener su nombre bajo reserva lo liquidó al hablar de su experiencia con Irving. Lo calificó como un “destructor de química sin cualidades de liderazgo que criticaba públicamente a sus compañeros más jóvenes y que incluso lo hacía con el entrenador”.

Aquel tiro. Kyrie Irving con el triple que aseguró el anillo de 2016 para los Cleveland Cavaliers. Foto AFP

Aquel tiro. Kyrie Irving con el triple que aseguró el anillo de 2016 para los Cleveland Cavaliers. Foto AFP

“Todo el mundo respeta su talento, pero es difícil jugar con él. Todo gira a su alrededor”, lanzó el mismo basquetbolista.

Resultó curioso porque pocos meses antes, Irving había dado -o parecía dar- muestras de madurez al reconocer que había llamado a LeBron James para disculparse “por ser ese joven que quería todo en la punta de los dedos”. “Di un mal ejemplo pero aprendí, me di cuenta de la magnitud de mi voz y de lo que significo para los chicos”, aseguró.

Fuera de la cancha también es indescifrable. En 2017 se declaró terraplanista, aunque algunos años más tarde se desdijo. Sin embargo, ya era tarde: muchos se agarraron de aquella declaración para cuestionarlo y ridiculizarlo.

Por lo pronto, todo es una incógnita con respecto a Irving. Los Nets acaban de convertirse en una potencial dinastía con la incorporación de James Harden como la tercera pata de la mesa que completa Kevin Durant. ¿Volverá Kyrie? ¿Tendrá final feliz esta historia en Brooklyn o desembocará en un desastre?

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